Poesía
#Literatura

Carta a mi preciada

Es una suerte de locura intentar explicar y razonar un sentir, uno mismo sabe que debe hacer mas no es capaz de madurar.

Ampa_Sin_H 04 Apr 2026 14 vistas
Créditos de portada - @chitlali.3517
Créditos de portada - @chitlali.3517

Ya no estás. Mis sentimientos hacia ti se han vuelto un suntuoso manifiesto que no ha logrado menospreciar los recuerdos junto a ti. Le repito a mi conciencia que ya no estarás y que tu aventura a mi lado ha culminado.

Me expreso a mí mismo la cólera a través de lo inamovible: mis sueños, como alguna vez fuiste testigo de ello. Es humano ser imprudente; sin embargo, de mi egoísmo nace pensar que, a merced de tu sufrir, podrías siquiera interpretar que quieres volver conmigo.

Abusivo, extraviado y lleno de rencor hacia mi propio ser, desde aquella fecha he llegado a comprender, de manera progresiva, tu carencia y tu necesidad: que eras incapaz de dedicarte a ti misma tu querer. No era amor ni lealtad; aquella ilusión, consagrada y semejante a lo anterior, no era más que una concesión de tu sosiego.

Yo, sin estar enterado, partiendo de mi ignorancia y precocidad inmadura, sentía extraer valor de aquello. Sin encarar tu condición, atestigüé tus virtudes.

Ni la divina providencia ni la quintaesencia de lo divino serán capaces de insultar nuestro mutuo sentir. Por mi imprudencia, pensé que estabas dotada de aquello que hoy no me creo capaz de condicionar: la sobriedad emocional; cosa que, en mi estupidez, reproché.

Sobrenombre del astro sobre el que todo gira: te ruego admires y contemples mi ridícula poesía. Esto es lo que queda de mí, una tonta cobardía. Te amo y siempre estarás en mi pensamiento, porque de la palabra de los nuestros tu nombre y el mío de su boca no ha de desaparecer.

Admiro, con grave dolor en el pecho, todos los días tus múltiples capacidades: adaptación y valentía. Sé que me encuentro distante de sentirme bien con tu ausencia, pero, a mi parecer, tu avance se vería entorpecido con mi comparecencia.

La magnitud de mi sentimentalismo es incapaz de rebasar la amplitud de tu prudencia, aunque lo único que anhele mi deseo sea un par de horas de tu presencia.

Apellido como la más alta cúpula nobiliaria de la realeza: su representación, en cinco letras, reproduce para mi percepción tu fiel elegancia y sensualidad, que, al desnudo, reducen entre adjetivos su disparidad.

Piel blanca, pequeños oídos, cabellos hermosos; tu cabecita preciosa no obtiene, en mi descripción, ni la más breve justicia. Para quien no sea yo, esta figura resulta parcial, pues la perfección solo la encuentra quien, bajo los mismos condicionamientos, te observe como yo solía acostumbrar.


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Bibliografía