Naturaliter et inebitabiliter mala et vitiata natura

Colilla sobre corcholata, Vallarta la retrata.
Colilla sobre corcholata, Vallarta la retrata.

¿Nihilismo, despersonalización o asimilación de realidades relativas de una lógica difusa? —Crítica interna tomando como modelo heurístico perceptivo a Siddharta de Herman Hesse—

Siddhartha, de Herman Hesse, es un libro revelador en cuestiones filosóficas, pues aborda la metamorfosis de la conciencia tomando la realidad sensorial como una masa conceptual profundamente maleable. La idea principal parte de un individuo que se evade de la sociedad para buscar la verdad. Si bien este artículo retoma la corriente de pensamiento expuesta en Siddhartha, no pretende más que plantear reflexiones existenciales y críticas que surgieron personalmente a lo largo de la novela.

El sentir del lector. Como seres humanos no estamos exentos del aprendizaje a través de nuestras experiencias. Podría considerarse inherente a nuestra esencia la capacidad de conjuntar múltiples variables usando como intermediario la abstracción del pensamiento para formular un juicio. Así, la afirmación existencial del individuo podría sintetizarse en lo siguiente: “nuestra existencia se caracteriza por tres conceptos: valiosa, sensual y caótica”. Aunque somos conscientes de cómo nuestras experiencias alteran la cognición, tendemos a actuar irracionalmente ante sucesos que comprometen nuestras necesidades emocionales.

Constructos sociales y más. Nuestro sistema de creencias, construido dentro de la sociedad, intenta catalogar nuestro comportamiento como dependiente de constructos sociales que limitan nuestro juicio ante actos que antes habríamos considerado poco morales. En El miedo a la libertad, Erich Fromm plantea la desesperación de sucumbir ante autoridades morales por miedo al rechazo social, lo cual nubla nuestro juicio hacia otros a través de entidades abstractas.

¿Por qué se plantea lo anterior? La novela emplea señales claras sobre la indiferencia del protagonista hacia el mundo exterior. Aunque se trata de un personaje sumamente inteligente, su propia soberbia lo limita a un razonamiento menos susceptible a variantes entrópicas, reduciéndose a lo siguiente:

“El pensamiento abstracto y el razonamiento metafísico deben aplicarse con cuidado a la vida encarnada”.

Vivir la vida y aceptar la virtud del entorno que nos rodea conduce a un grado de encapsulación: una experiencia coherente con la propia realidad vivida, pero al mismo tiempo ligeramente desapegada del mundo exterior. Todos somos importantes en este entramado; nuestras acciones, aunque semejantes al realizar una misma tarea, cambian de esencia según la disposición interna de cada persona. De acuerdo con los principios de la psicología configuracional, la mente es susceptible a las múltiples configuraciones sociales y situacionales, lo que conforma un enfoque holístico del individuo, tal como propone la escuela de la Gestalt.

La autoafirmación como disposición amorosa. Abordar la disposición amorosa hacia el prójimo implica comprender que puede tornarse equidistante al individuo, casi como una suerte de locura que abraza el pensamiento irracional. Abandonar el materialismo y asumirlo como realidad subjetiva provoca que otros perciban esa actitud como una negación pueril hacia los actos propios, tachándolos de ridículos. El sofisma de la obra puede guiar al lector hacia el razonamiento de quienes observan al personaje de Así habló Zaratustra de Friedrich Nietzsche: personalidades incapaces de distinguir la crítica del ascetismo que en la novela funciona como comparativa ejemplar.

¿La tristeza del sabio? Poseer conocimiento interno puede ser un arma de doble filo: un espejismo divergente entre el observador y el locutor —la personalidad misma— que provoca una sensación inefable. Es como un negro formado por la mezcla de todos los colores de una paleta artística: pigmentos que absorben la luz de la comprensión, pero no la objetividad observable del entorno. Este vacío es peligroso, pues genera una catarsis hipnótica, ilusoria en quien porta esos “misterios”. En lugar de purificarse, ciertas inseguridades pueden reafirmarse, y si no se considera la complejidad fenomenológica de nuestra sensibilidad, ese estado puede impactar enormemente en los oyentes, alterando principios éticos, morales, sociales y culturales.

La voluntad como ideal. La voluntad, más allá de describir la fortaleza de la fe individual o colectiva, toma forma por medio de ideales y principios abstractos. Ante situaciones sensibles surge el cuestionamiento: ¿ser un participante activo en el llamado a la acción, o limitarse a ser un espectador incapaz de comprender cómo operan las fuerzas superiores, entendiendo únicamente su esencia a través de una autoridad anónima?

El purgatorio. En La divina comedia, Dante presenta el infierno como un abismo donde el ser humano es castigado y confronta un duelo con sus actos. Pero allí no se aborda la oleada de información que acompaña los procesos iniciáticos, aquellos en los que el alma niega sus tentaciones. El espíritu juega un papel importante en la purgación de las múltiples sensaciones del ser encarnado, volviéndolo sensible y analítico a lo largo de su camino. Esto evoca la “partícula divina”, que dota de un razonamiento amoroso y fraternal hacia la esencia misma y las múltiples representaciones del todo. Siddhartha, aun tras completar su primer ciclo de vida, comprendió que todo obra según lo íntimo, a imagen y semejanza: su yo interno era aquello que su pseudo-yo, por soberbia, negaba. Esa negación es la que lo hace sufrir, y a la vez permite que el lector empatice con él.

Grafos. El amor es una sensación, un despertar que trasciende lo instintivo y lo puramente sexual. Es la valoración del ego hacia el exterior, un marco que debe comprenderse no como alegría ligera, sino como afirmación profunda del ser. La conjunción de todas las ideas aquí expuestas constituye una reflexión individual sobre un tema complejo —no por desconocido, sino porque involucra una infinidad de variables— que abarcan desde lo microscópico hasta la macroescala. La expresión de los sentimientos es señal de nuestra humanidad. Aunque seamos conscientes de nuestra alteración cognitiva, continuamos nadando a contracorriente de aquello que se nos inculcó, quizá porque formamos parte de un constructo social con códigos invisibles. Y aun así, no podemos detener la necesidad de expresar la libertad del sentimiento que afirma: “YO SOY”.

¿Te sientes merecedor del Todo? Del todo ilusorio…

Bibliografía.
  • Borrador a mano.
  • Hesse, H. (2020). Siddhartha. Debolsillo.
  • Fromm, E. (1999). El miedo a la libertad. Paidós Studio.

Al lector:

El contenido presentado a continuación constituye un razonamiento personal surgido a partir de la lectura y reflexión del tema expuesto. No se basa en metodologías formales, evidencia científica comprobada ni pretende ofrecer lineamientos psicológicos, filosóficos o terapéuticos aplicables. Las ideas aquí desarrolladas emanan exclusivamente de experiencias vividas y de la interpretación subjetiva del autor. Por lo tanto, deben entenderse únicamente como un ejercicio introspectivo y contemplativo, sin finalidad normativa, educativa, clínica o prescriptiva.

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